El turismo de invierno se expande rumbo a 2035
El turismo invernal en Europa atraviesa un momento de expansión sin precedentes. Proyecciones recientes indican que, hacia 2035, este segmento podría casi duplicar su volumen actual, impulsado por la diversificación de experiencias, la modernización de destinos y la creciente popularidad de viajes centrados en naturaleza, nieve, bienestar y luces invernales. Más allá del clásico ski, Europa está redefiniendo el concepto de “viaje en temporada fría” para convertirlo en uno de los pilares del turismo del futuro.
Uno de los cambios más relevantes es la ampliación del abanico de productos turísticos. Si bien los centros de ski continúan siendo protagonistas —especialmente en los Alpes de Francia, Italia, Suiza y Austria—, la demanda se ha desplazado hacia propuestas más amplias: caminatas invernales, experiencias fotográficas, spas termales, auroras boreales, mercados navideños y escapadas gastronómicas. Países como Noruega, Finlandia, Suecia, Islandia y Escocia experimentan un notable crecimiento en reservas, con viajeros que buscan entornos naturales únicos y escenarios nevados para desconectarse y vivir experiencias memorables.
El turismo de bienestar, por su parte, se ha convertido en un aliado estratégico. La combinación de nieve, silencio, aire puro y servicios premium en hoteles y resorts wellness impulsa un segmento que crece especialmente entre turistas de Estados Unidos, Reino Unido y el norte de Europa. Balnearios termales como los de Hungría, Eslovaquia, Alemania o la República Checa también reportan incremento constante de visitantes durante el invierno.
Pero el auge invernal llega acompañado de desafíos importantes. El cambio climático afecta a destinos de baja y media montaña, obligando a invertir en tecnología de nieve artificial, diversificación de atracciones y estrategias de adaptación. Zonas como los Pirineos, los Cárpatos o los Apeninos despliegan planes regionales para preservar sus economías turísticas, mientras buscan ampliar su oferta hacia turismo cultural, deportivo o de aventura no dependiente del clima.
Los mercados emergentes son otro motor clave del crecimiento. Viajeros latinoamericanos, asiáticos y de Medio Oriente impulsan la demanda de experiencias invernales debido al encanto de la nieve, la fotografía y la idea de explorar paisajes completamente diferentes a los de sus países de origen. El auge de influencers y redes sociales cumple un papel central en popularizar destinos hasta hace poco desconocidos para públicos internacionales.
Las inversiones acompañan esta tendencia. Hoteles boutique, cabañas de diseño, trenes panorámicos, rutas culturales invernales y gastronomía de temporada son parte de un ecosistema que se proyecta en expansión continua. Los gobiernos europeos han identificado el potencial económico del turismo invernal y destinan fondos a infraestructura, conectividad y energías limpias para consolidarse como líderes globales en este segmento.
Hacia 2035, Europa podría posicionarse como la región más diversa y completa del mundo en turismo de invierno, no solo por su geografía, sino por su capacidad de innovación y diversificación constante.
