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Europa afianza su crecimiento turístico en 2025

Europa

En 2025, el continente europeo consolida una de las recuperaciones más sólidas del turismo global, impulsado por una combinación de demanda reprimida, nuevas preferencias de viaje y una creciente capacidad del sector para adaptarse a escenarios económicos y sociales cambiantes. Los datos actualizados hasta septiembre indican un crecimiento superior al 3 % en llegadas internacionales, acompañado de un incremento del 2,7 % en pernoctaciones y un aumento aún más marcado en el gasto turístico. Esto representa un punto de inflexión clave para una región que, si bien fue la más visitada del mundo antes de la pandemia, ha debido enfrentar en los últimos años disrupciones geopolíticas, impacto inflacionario y fluctuaciones en los costos operativos del sector.

Uno de los factores que explican este repunte sostenido es el rol protagónico de los mercados emisores de larga distancia. Estados Unidos, Canadá y varios países latinoamericanos han incrementado significativamente la frecuencia de viajes hacia Europa, atraídos por eventos culturales, experiencias gastronómicas, rutas patrimoniales y una renovada infraestructura turística en múltiples destinos. A esto se suma el notable crecimiento del turismo intrarregional, que mantiene su posición como motor principal del movimiento turístico europeo. Países como España, Francia, Italia, Alemania y Portugal continúan siendo los más visitados, mientras que destinos emergentes como Rumania, Eslovenia o Bulgaria muestran tasas de crecimiento de dos dígitos.

El gasto turístico es uno de los indicadores más celebrados por el sector. No solo se está viajando más, sino que los viajeros están dispuestos a invertir en experiencias diferenciadas. Este fenómeno se relaciona con la búsqueda de propuestas auténticas, personalizadas y alineadas con valores de sostenibilidad. La demanda de alojamientos boutique, actividades inmersivas y gastronomía local de calidad se mantiene en ascenso. Asimismo, el segmento de lujo vive uno de sus mejores momentos: cadenas hoteleras europeas reportan récords en ocupación y tarifas promedio, especialmente en ciudades como París, Londres, Milán y Viena.

Este desempeño positivo se complementa con políticas de promoción turística más sofisticadas. Diversos países han reforzado estrategias de marketing digital, campañas temáticas y acuerdos con aerolíneas para estimular el tráfico en temporadas de menor demanda. La desestacionalización es hoy una prioridad continental que está produciendo resultados concretos: el turismo urbano, rural y de bienestar alcanza niveles significativos incluso durante otoño e invierno.

No obstante, persisten desafíos. La inflación en alimentos, energía y transporte impacta tanto a prestadores como a viajeros, obligando al sector a equilibrar precios sin perder competitividad. El reto ambiental también está en primer plano: destinos saturados buscan implementar límites de acceso, tarifas diferenciadas y políticas de protección. La sostenibilidad se consolida no solo como tendencia, sino como requisito estructural del futuro turístico europeo.

En términos generales, Europa encara 2026 con una base sólida, perspectivas favorables y un escenario donde la innovación, la conectividad aérea y el comportamiento de nuevas generaciones serán claves para sostener el crecimiento. El continente se encuentra frente a una oportunidad histórica para redefinir su liderazgo global en turismo mediante modelos más responsables, diversificados y resilientes.